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miércoles, 19 de enero de 2011

El milagro de Berna

Empezamos bien. Muchos de vosotros os preguntaréis qué es eso, y a cuento de qué sale aquí. El Pobrecito Hablador está ido...

En primer lugar, se llama milagro pero no tiene nada de religioso. En realidad se trata de un partido de fútbol, concretamente la final del mundial de 1954 jugado en la capital de Suiza. Los contendientes eran la selección húngara (considerada como la mejor del mundo, el Brasil europeo, con un jugador como Puskas) y la de la recién nacida República Federal Alemana, un equipo por el que no se apostaba que llegase más allá de los cuartos.

Muy bien, ¿pero dónde está lo extraordinario? En que fue mucho más que un partido de fútbol, en el que el más débil superó sus carencias y fue capaz de doblegar al favorito jugando con inteligencia y mucho tesón. Hay que tener en cuenta que en la primera fase ya se habían enfrentado y que Hungría les había endosado un doloroso 3-8.

El partido empezó muy mal para los alemanes, que a los pocos minutos ya veían un 0-2 en contra que parecía imposible remontar. Sin embargo, consiguieron retomar el pulso del partido y consiguieron llegar al descanso con un empate en el marcador. Dice el refrán que no hay dos sin tres, y totalmente crecidos lograron marcar de nuevo por medio de Rahn en los últimos minutos de la segunda parte. Sin apenas tiempo para que Hungría igualase, la RFA se proclamaba campeona por primera vez en su historia.

Lo realmente curioso es que este partido constituyó un supuso el pistoletazo de salida para el gran milagro alemán, el económico, que levantó a un país destruido y en ruinas hasta convertirlo en la primera potencia económica de Europa. Además, fomentó la sensación de unidad en aquella sociedad, herida de gravedad tras dos guerras mundiales.

En una situación poco halagüeña, el triunfo de España en el Mundial de 2010 también podía habernos servido de espaldarazo para iniciar la recuperación, pero podéis comprobar por vosotros mismos si ha tenido algún efecto positivo más allá de la euforia inicial. Envidio el happy ending del 54 para los alemanes.

Para concluir, si tenéis interés en el tema existe numerosa documentación al respecto (en múltiples idiomas) e incluso una moderna película alemana llamada "El milagro de Berna" del que os dejo el trailer.